Me gustas más que el helado

Nunca le dije eso a alguien. Y para quienes me conocen, no hay cosa que me guste más que el helado… pero, una persona no es una cosa, así que capaz nunca lo dije por temor a la respuesta. 

Como estuve compartiendo, en esta cuarentena me dediqué a hacer varios ejercicios, pensando mucho más de lo normal y conociéndome a fondo. Con el primer blog que me topé en el encierro fue con el de Lali, (http://lalicuadora.com.ar/ que no se cuanto más va a seguir online porque está migrando a otra Web, así que ¡corran!) y mi descubrimiento favorito fue http://lalicuadora.com.ar/la-teoria-de-los-clicks/ -si quieren léanlo antes de seguir con mi posteo para abarcar más el tema-.

Básicamente en este escrito lo que hace es explicarnos que cada relación comienza y termina con un click, con uno de esos ruidos en qué entendés que ahí hay “algo” sea bueno, malo, arreglable o no, hay algo que te resuena en la cabeza y ya sabés que no se va a silenciar así como si nada. 

El primer ruido suele ser el que te ayuda a darte cuenta de que estas hasta las manos, el segundo y posiblemente último, te hace sentir incómodo, empezas a hacerte preguntas sobre si querés seguir ahí o no y ya no hay retorno.

Mi historial amoroso es muy interesante, o por lo menos a mí siempre me encanta hablar del tema. Me parece que una vez que entré en el mundo de las relaciones nunca pude salir, me intriga todo, desde qué pensamos o qué sentimos cuando vemos a alguien que nos gusta, cómo el estado de enamoramiento nos ayuda y nos forma a tomar elecciones en la vida, nos empuja a ser vulnerables, a descubrir qué es lo que queremos y cómo lo queremos. 

En los primeros años de la adolescencia tuve mi primer novio, duró poco pero era ese chico que me gustaba desde el jardín, así que lo intentamos un par de veces, pero cuando terminó el colegio, terminó el noviazgo. Al tiempo, tuve dos relaciones más, entre 2014 y 2018, de las que no recuerdo demasiados detalles, por esto la teoría de los clicks me sirvió para dejar por sentado un par de ideas…

Cabe resaltar que cada caso es distinto, que cada persona siente diferente, y que yo, por ser tan extrovertida, tuve la oportunidad de andar escuchando y probando clicks a lo largo de estos últimos años. Sí, soy romántica y telenovelera. Estoy dispuesta a ir evaluando lo que me puede pasar si conozco a alguien. 

El día en que leí el post de Lali  agarré mi cuaderno amoroso y empecé lo que hoy es un post pero en ese momento era un simple desahogo y un orden de sentimientos.

Con cuaderno en mano, fecha 15/04/20, me explaye acerca de lo que pensaba sobre mis relaciones, en primer lugar, anotaba el click que hizo que me enganchara,  -y no digo enamorar porque me parece una palabra muy fuerte que creo que nunca usé-  y abajo el click que hizo que me alejara. Estos últimos son los que me gustan, son esos los que me enseñaron, más que nada, la vida que quiero vivir.

No me arrepiento de nada, haber estado dispuesta a formar relaciones me ayudo un montón a descubrir quién quiero ser, y a armar la mejor versión de mí misma. Estuve mucho tiempo trabajando la culpa que me daba decir que tuve cuatro novios (uno duró solo 40 días pero lo contamos igual, ja), sentía que era un número gigante, pesado, por el que me podían mirar prejuiciosamente o andar opinando por ahí.

Por suerte en estos últimos meses entendí todo esto que escribí en el post; que todas las personas que pasan por nuestra vida nos enseñan algo, y nos hacen, de alguna manera, quienes somos. Y si, la gente siempre va a opinar; lo importante es que no nos hundan sus comentarios innecesarios. Con todo este ejercicio de escritura, acepté lo que pensaba y sentí que asumiendolo, pesaba ocho kilos menos.

En general lo que siempre me funcionó mejor fue cortar todo tipo de vínculos cuando la relación desaparece, nada de redes, nada de volver a hablar y hasta creo que ni un saludo de cumpleaños es necesario. Cerrar de esa forma las historias es para mí poner el verdadero fin. Comprendo que hay muchísima gente que hasta arma relaciones de amistad una vez separados, o se siguen compartiendo updates, lo que en mi experiencia, es innecesario, pero cada uno irá probando y descubriendo lo que le sirve más.

También entiendo que los clicks que hicieron que me “separe” son puntos que elegí, y que hoy elijo mantener lejos, pero, sé que la vida no es un Excel y que en cualquier momento podría aparecer alguien con algunas de las tantas cualidades que dejamos atrás y habrá que ceder. 

En mis relatos del cuaderno, también escribo acerca del “click de la soltería” al que entendí que necesariamente hay que darle lugar, siendo parte de la experiencia de lo que creo que son los años más divertidos de mi vida (los universitarios). Hoy que cuento con varios meses de soltera, y otros años de noviazgo, puedo ver las dos versiones de mi misma y ver que me gusta de cada una.

En estas tantas hojas que escribí a mediados de abril solamente destaqué con un resaltador: “lo único que me da miedo es pensar que nunca me voy a poder entregar de lleno al amor por ser una persona que piensa mucho”. Y deduzco que esto me remata todo, ya que aunque siga creyendo que así es, que por eso no me animo a usar la palabra enamorada ni a comprender que puedo querer a alguien más que al helado, en un contexto de pandemia mundial, distanciamiento social y cuidados obligatorios, volví a apostar al amor.

Todos estos mambos compartidos, enumerados y sin resolver, son reales, los manifiesto y no los escondo, pero a mi me enseñaron que hay que escuchar a la intuición y a mi esta me dice que realmente #él me gusta, que esta vez puede funcionar, porque como dice Lali: “Lo lindo (lo tan-lo-más-lindo-del-mundo) que es escuchar el primer click vale cien por ciento el riesgo de, eventualmente, algún día o en algún momento, tener la mala suerte de volver a escuchar el segundo”.  

Mi invitación para quien me lea, es que agarre el cuaderno, o lo que se sientan cómodos para escribir y reflexionar acerca de sus clicks, de los sentimientos que resaltaron entre los tantos otros que tenemos, las sensaciones inexplicables, lo que sea que les ayude a ordenar y a saber que dejaron atrás, y a que apuestan para seguir adelante, con mayor conciencia, actitud, amor y respeto para con vos y para con el otro.

Los mejores cannoli son los de Helados Italia

6 comentarios sobre “Me gustas más que el helado

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  1. ¡Me encantó este post, Sere! Después de haber hablado mucho sobre este tema con vos, puedo decir que me encanta a la reflexión que has llegado. Es importante escuchar y DARLES BOLA a esos clics, sea el primero o el segundo (a veces, incluso, hay algunos clics que se van dando en el medio y que pienso que hay que prestarles muchísima atención antes de que llegue el último, ja!). En lo personal, he tenido pocos clics de importancia, pero que me han ayudado a saber qué quiero y qué no quiero en mis relaciones. Sé que merecemos algo bueno y a eso tenemos que apuntar siempre.
    Te quiero tanto ❤

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    1. Gracias Sol por leer!! Y por compartirme esto, es como decís, hay que DARLES BOLA, ya que son el determinante o la señal para saber que queremos y que NO (¡cuanto más importante!).
      Merecemos lo que deseamos.
      TE QUIERO MUCHO!!

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  2. Me encantooooo! Justamente la última(y única) relación que terminé hace no mucho, había terminado hace un montón, pero no pude darme cuenta hasta que hice el click! Me voy a escribir mi lista ♥

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